- No voy a estudiar nada, tampoco pienso trabajar, en casa hay dinero, acabáis de abrir una tercera panadería... Lo mío es el esquí, windsurf, snowboard, esas cosas. No gasto demasiado; dejadme vivir mi vida.
Saludé al niñato unos años más tarde, detrás de la barra de un bar que le habían alquilado sus padres.
- ¿Cómo va, chico?.
- Mal, esto es muy complicado...
- ¿Complicado un bar?.
- Mira, corto el fuet en rodajas redondas y me lleva mucho tiempo llenar los bocadillos.
- Veo otros bocadillos con las rodajas alargadas, -así da menos trabajo-, pero no sé cómo cortarlas de esa forma.
- Claro, porque no estudiaste lo de las ecuaciones simples...
(Al mes, ya estaba el bar en traspaso).

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4 comentarios:
Ja, ja, ja. Una historia de superación negativa.
Hay que ser muy tonto...
Conocí un padre que pagó estudios a los hijos, salvo a uno que "no valía" y le puso un Bar... cerró a los pocos meses.
¿No será el niñato ese?.
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