sábado, agosto 22, 2026

La lluvia diluye las cenizas

 



Hace mes y medio que ardieron 2300 hectáreas de la sierra de las Gavarres.

Los alcornoques, merced a su grueso vestido, ¡ya vuelven a brotar!. Mira la foto.

Unas consideraciones:

Temo que nadie va a replantar nada y, en unos años esté de nuevo la maleza lista para otro fuego. Los pinos, árboles de alta inflamabilidad -y madera de escasa importancia-, se han enseñoreado de estos montes, en perjuicio de especies autóctonas más resistentes, como robles, encinas, castaños, etc.

Demasiados funcionarios con estrella, y con sus grandes todoterrenos, en el centro de control esperando por si alguna cámara de televisión los pilla, con suerte.

Y -esto es muy grave-, estaba uno sentado en un bar, con los bomberos voluntarios en la mesa de al lado, mientras los transeúntes iban advirtiendo del humo unos kilómetros más abajo. Dos horas después aún tenía que aparecer ningún medio aéreo a apagarlo. Luego empezó a soplar la tramontana y...

Un buen trabajo (sólo los veranos, fiesta los dias lluviosos), para los estudiantes pobres o repetidores es -o era-, de vigilante en una de las varias torres que se levantaron para ello en los montes más altos de la sierra. Charlando con un amigo vigía, presencié en directo como advertía a los bomberos de un incendio fortuíto, que apagaron en apenas diez minutos.

La tardanza en asumir lo de la incipiente columna de humo que salía del bosque cercano a la vecindad, me lleva a elucubrar que tal vez hayan sustituido los vigilantes de las torres por cámaras 360 grados, y uno solo de ellos, que no haya sido despedido, controle un enorme panel de pantallas de toda la comunidad autónoma desde la central. (Cuando afloje el calor, prometo subir a comprobarlo). 



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