Vengo del campo, donde he encontrado a unos colegas ocultos en un trigal.
- Ven, ¡escóndete!.
- Qué estaréis tramando...
- Atrapamos codornices.
Resulta que con un reclamo, -es como una pequeñísima flauta-, emiten un sonido igual al de las hembras en celo, y los bobos de los codornices macho se acercan tanto, que los pillan fácilmente con una red de coger mariposas.
Temo que muchas de las trampas para coger pájaros, llamémosles salvajes, están prohibidas, ¡pero es que ésta, además, descrimina por género!. Lo del título.
++++++++++++
El colofón fue que, llegando a casa, veo a las vecinas por el otro lado de la calle, hablando entre ellas. Para no interrumpirlas, (y porque están muy buenas), les saco las palas tal que así:
- CONTINÚA SOÑANDO, me contesta una.
¿Tú crees?.
Dios santo; ya no se puede tirar la caña ni cogiéndosela con papel de fumar.
Muy mal lo veo...



5 comentarios:
A partir de certa edat els mascles ens tornem invisibles.
Vale el mismo cebo, la misma técnica; y si funciona, para qué cambiarla?.
¿Tirar la caña?, lo investigo.
Però a mi em sembla que no tinc pas els anys que posa el DNI.
Tirar la caña llamamos a intentar entablar conversación, -"entrarle", también en argot-, a una chica.
Tal y como están las cosas, ya pronto ni los pajaritos caerán en la trampa del reclamo. La desconfianza se impone en todos los ámbitos.
Publicar un comentario