Porque me sabría mal que le pasara algo a Pedro, el presidente del gobierno estatal.
Me cae bien. Está jugando una timba cuyos compañeros son tahúres y tramposos, pero cuando parece que va perdiendo la partida, va y saca alguna carta ganadora.
Como ésta de los hijos menores y las redes sociales, algo que los padres agradeceremos, ya que no tenemos narices de regularles un uso correcto.
Los mega-oligarcas de las pantallas se suben por las paredes. Los desesperados que pretenden endeudarnos aún más con sus materiales bélicos, también. Añadir la buena marcha de la economía, y el punto de arrogancia con que el personaje refriega al mundo, y a la derecha en particular, los trabajados acuerdos con sus rebeldes socios para seguir adelante con la nave.
Y como ya van muchos rusos envenenados o caídos de lo alto de un balcón, muchos americanos tiroteados por sus mismos paisanos, muchos países en los que se ha manipulado el progresismo, violentamente, a veces, a fin de implantar una democracia fiel, tipo "Tío Sam", pues eso, chico: tienes enemigos.


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