sábado, febrero 28, 2026

Hablemos de sujección

 Uno, que cuando no tiene a punto ningún "slip" debe recurrir al "boxer", sufre por ello, en sus elementos oscilantes, una cierta falta de comodidad.

Entiendo, entonces, que las damas, con la mayor oscilación volumétrica de sus senos, usen sujetador con toda normalidad. (Los señores, -amantes de la libertad-, maldecimos el momento, hará unos ciento veinte años, cuando Warner Closet registró la patente del sostén para las tetas femeninas; tanto da que la gravedad, incluso sea un poco inclemente con ellas).

Atinar con las diferentes tallas y ajustes de esta prenda parece ser un jeroglífico, hasta el punto de que, si no se acierta, algunas mujeres resoplan hasta llegar a casa y poder quitarles el "gorro a las gemelas".


Intuyo que el sostén ideal vendría ser el que casi no se notara por debajo de la blusa, pero, por la calle, se vislumbran unas tiranteces que seguro deben afectar hasta a la respiración.

En los comentarios de un artículo de revista que versaba sobre el tema, me sorprendió la cantidad de quejas acerca de las dependientas de las secciónes de corsetería, especialmente en los grandes almacenes, con una nula capacidad de asesorar.

Escribe una mujer comentando que va -y sus amigas también-, a una cotillería de las de toda la vida donde unas señoras mayores, con solo regardearlas, ya les ofrecen el "suje" ideal, el que se adapta a sus físicos como un guante; y relativamente barato, por no ser de marcas último berrido.

Y luego, inundando los comentarios, un chorro de preguntas: ¿Dónde?. ¿Qué calle?. ¿Cuál número?.

1 comentario:

Maia dijo...

Ayuda un buen sostén; y no hablo de marcas, de uno a la medida, pero igual, al retirarlo, se te eriza la piel, te recorte un escalofrío; y duele; y es que, encontrar uno cómodo, a la vez que bonito es tarea harto difícil, pero se consigue, pero con un busto generoso -generoso para quién- duelen hombros, cuello, espalda; y el mismo busto. Tirantes gruesos, espalda ancha, de los de cuatro o cinco ganchillos en vertical, con spandex y cero varilla ya te das por satisfecha; y cállate los ojos si tienes que ponerte almohadillas para ocultar, pues cosas.
Y ni te cuento cuando las madres nos obligaban a dormir con sujetador de los de cero comodidad, porque una mujer siempre debería estar presentable y mantener erguidos sus detalles.