viernes, octubre 30, 2026

Entrenador de fútbol loco

(Antes de nada, uno visionaba, -mínimo-, doce partidos cada fin de semana en el bar familiar, por un canal "AlJazeera", cuya emisión pública no se salía de madre, €€€.).

El balón, siempre que se pueda, debe estar en el campo contrario. Nuestro portero, cada vez que pille la pelota, allí debe mandarla, y que se espabilen los delanteros -que por cierto, por salir de los pies de un compañero, no habrá orsay que valga-. Sacar en corto sirve para "oxigenar" la defensa contraria, una mierda; ¡anda que no se han marcado goles en nuestra portería por hacer el tonto en sus cercanías!.

Si los baloncestistas meten canastas de tres puntos, tú, encargado de los córners, debes poner la pelota justo en la cabeza de quien se desmarcará como le habrás indicado previamente. Viendo los saques de esquina malogrados, uno llega a perder afición a este deporte.

Tres jugadores para "picar" una falta. Seguro que los otros dos se echan a faltar para el remate...

Parar un balón directo a puerta. Por debajo de un metro de altura, mejor ir a por él andando; a ver, no andando, dando un salto o zancada y despejar con el pie. Tirarse a por la pelota, para cogerla o rechazarla con las manos es especialmente lento. Y más si viene por bajo.

Delantero que dispone de cuatro balones, sin ángulo, y mete un solo gol. ¿Y si los hubiera pasado?. Un tiro a puerta, aunque no entre, motiva al equipo; pero hay mucho delantero que se emborracha de pelota... Por suerte, y de un tiempo a esta parte, también se suele dar valor a quienes tejen la jugada.

Por último, citar a esos caballos del ajedrez que son los extremos. Gasta toda tu inteligencia para romper la defensa y, una vez conseguido, centra sin pensar. Si piensas, ya te la han quitado

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