domingo, junio 17, 2007

La abuela es que no se entera


En una explotación ganadera de tipo familiar, pregunta la abuela:
_ ¿Dónde está el toro?.
_ No está.
_ ¿Y eso?.
_ Pues verá: hemos vendido el toro porque todos los días devoraba enormes cantidades de pienso y forraje, pero a cambio sólo montaba alguna vaca de vez en cuando; de esta tarea ahora se va a cuidar el veterinario.
La inseminación artificial consiste en engañar a un toro para que cubra a una especie de vaca-hinchable y recuperar su eyaculación, con la que se preparan miles de dosis de semen que el veterinario introduce certeramente con su propia mano en la vagina de la vaca ovulante. (Un pollón en movimiento incurre en gran despilfarro de material fecundante). Por ello, en todo el mundo mundial, apenas son necesarios más que unas pocas docenas de estos sementales, hijos y nietos de animales con probadísimo rendimiento tanto cárnico como láctico. Mejora de la especie, desde una óptica capitalista.
_ ¡Abuela, me voy!. Si viene el veterinario, llévelo con la "Eufrasia", que está en celo.
Efectivamente, se presentó el hombre y la abuela, mostrándole a la vaca le dijo:
_ Voy a traerle una silla para que esté cómodo.
_ Estoy cómodo así, sin americana y arremangado. Señora, ¡que he venido a trabajar!.
_ Como quiera, pero con la silla alcanzaría mejor.

¿Comprendes?.
¿No?
¿No lo has pillado?
¡Serás urbanita....!
La abuela pensó que el veterinario iba a inseminar a la vaca ¡con su propia polla!.

2 comentarios:

tootels dijo...

SE CREE LA ABUELA QUE LA VACA SE IBA A CONFORMAR CON ESO??? VENGA YA!

Anónimo dijo...

Hombre, un veterinario es todo un profesional pero hasta ese punto... jejejeje

Salud!!